MI CAÓTICO CARRUSEL EN LA MARCHA FEMINISTA 2019


                              UN BAÑO DE REALIDAD  EN LA MARCHA FEMINISTA  8-M. 2019

                                     Convocatoria feminista 8-M Gran Via-Calabria. Barcelona 2019

El habito de monja que confeccioné durante la noche del día 7 de marzo  vió su último pespunte a las 10  de la mañana del 8-M. 

Acudí a la cita feminista  a las 6 de la tarde  en el cruce Gran Vía- Calabria. Mada más llegar me sentí desconcertada y  terriblemente sola en un océano morado de  más de 100.000 personas que me rodeaban. Ante un ejército espartano de mujeres,  no sabía que deriva  tendría  mi denuncia sobre las violaciones  que han sufrido  centenares de monjas durante siglos en los conventos. Lo que ocurrió minutos después, se puede describir como estar en  un carrusel que me llevó en segundos de la gran  admiración de unos,  al desprecio más visceral de otros, hasta sentir el  deseo de apedrearme  como hacian con la mujer adultera en tiempos pasado. Hasta este momento, nunca habia vivido  un tsunami de emociones tan contradictorias.

Merece la pena que os cuente los sentimientos que desperté y las fantasias libidinosas que sintieron tanto mujeres como hombres  al  verme vestida con un  austero hábito que me envolvia desde la cabeza  hasta los pies. Lo que alli  ocurrió en poco mas de dos horas, merece un profundo estudio sociológico y antropológico.

Nunca imaginé que mi impecable  hábito negro, la cofia blanca, el velo  transparente,  y el gran crucifijo que llevaba colgado al cuello, me hiciera ser la estrella feminista, o mejor dicho, "el garbanzo negro" de un potage  de almas uniformadas con camisetas y globos morados, cuyas identidades sexuales no caben en todo el abecedario.  En el festejo de pancartas sosas y aburridas destacaba una sobre todas las demás, la mia : 

“Encubridor” rezaba en una cara que mostraba  la  imagen de 60x31 cms. del Papa Francisco. En la cara contraria   se leía:
Sufrí violaciones en silencio ¡Hoy no me callo!” 

El grito  de mi descarada protesta levantó insultos y descalificaciones de los más creyentes,  y  alabanzas,  empatia, apoyo, y compasión de las feministas más  radicales.  Apenas si podia dar un paso ante la abalancha de mujeres que me  abrazaban  y me estrujaban contra su pecho hasta el punto  de la lagrima. Emocionadas me felicitaban por mi  valentía al denunciar publicamente las violaciones que "habia  sufrido en silencio" en mi reclusión monacal. Ante esto, caí en la cuenta que  el  mensaje de mi  pancarta fue mal interpretado, o mejor dicho, fue interpretado al pié de la letra:  muchos pensaron que la monja de la pancarta era yo misma que habia sufrido estóicamente  "violaciones en silencio" por el clero.

Las personas religiosas,  al sentirse ofendidas por tratar al papa de "encubridor",   proferian todo tipo de insultos: “guarra”, “mentirosa” y  apelativos aún menos dignos para una "monja como yo " me sumergieron  en una situación tan surrealista y  desconcertante,  y a la vez tan  divertida, que dudé  si fué una buena idea presentarme de tal guisa en aquel lugar tan caótico   para dar un mensaje tan importante.

Ante el carrusel de emociones tan contradictorias y variopintas que iban del insulto a la admiración,  decidí representar el gran papel de  "una novicia violada durante años "  digno de la mejor actriz de Hollywoid.

Si aquel lugar no parecia ser el más adecuado para exigir los derechos de todas las mujeres  por igual, ya fueran religiosas o nó ¿para que servia entonces toda aquella parafarnalia feminista?  ¿Acaso los derechos de la mujer  dependen de ideológías religiosas y políticas,  de su raza  o color? 
                                                                     
Según soplaba el viento,   la marea morada de mujeres libres de prejuicios religiosos que me empoderaban con elogios, me daba un respiro para reponerme un poco y  seguir gritando:  “ hoy no me callo” , “ hoy no me callo” . Aquel clamor me hacía  sacar fuera de mí todos los demonios que me atenazaban  y denunciar  el abuso de poder que sufre  la mujer dentro de la Iglesia Católica desde hace siglos, a pesar de  haber sido  creada , según dice la Institución, a imagen y semejanza de Dios. 

No entiendo como la Iglesia no ha sido ilegalizada aún por  incumplir   la Declaración Universal de los Derechos humanos que firmaron  48 países hace más de 7 décadas. 

La autenticidad del hábito, unido al papelón que representé de "monja violada por el Padre que visitaba  mi convento cada domingo" dio paso a historias rocambolescas  dignas de la mejor tragicomedia   que siempre quedaran  en mi recuerdo.


Perdida en un océano lila


Por citar sólo algunas, empezaré por la primera: de camino a la mani, la radio que emitía  la canción de la película  “siete semanas y media” protagonizada por Kim Basinger y Mickey Rourke fue apagada  al  poco tiempo de ocupar el asiento trasero del taxi que   me llevó hasta plaza Urquinaona. Casualmente  o no, coincidió cuando el taxista observó  por el retrovisor que  agarraba fuertemente mi  crucifijo  entre aquella  música envolvente y sensual que resonaba en las 4 paredes  del Toledo que conducía. 

Al llegar  al punto de encuentro, empezó un  carrusel caótico de  emociones del que no me pude  bajar en las tres horas siguientes, salvo que algún policía  me hubiera rescatado  de allí en  paracaídas.  

La siguiente historia la protagonizaron  tres lesbianas de entre 35 y 40 años, que me preguntaron primero  si era una monja de verdad o disfrazada , y seguidamente si yo era lesbiana o heterosexual. A pesar de aclararle que no  era lesbiana, ni tenia interés en probar la experiencia, me  expresaron en tono insinuante y sin tapujos, su deseo de ofrecerme una "experiencia religiosa"  que no olvidaría en toda mi vida. Mas tarde un hombre de una edad similar a la mía, que no me habia perdido  de vista durante un buen rato, se acercó  y cogiéndome delicadamente del brazo, pasó  del preámbulo de saber  si la monja que vestía un hábito, vivía fuera o dentro del convento, y me propuso al oído disfrutar experiencias celestiales todas las que yo quisiera. Durante toda la tarde soporté   miradas lascivas de hombres y mujeres que parecian querer chamuscar  mi hábito para que cayera a cachos y quedara como dios me trajo al mundo.  A mi lado  3 feministas  semidesnudas que no pasaban de 15 años, mostraban tetas y pezones sin reparos bajo ceñidas camisetas de encaje transparente negro. En una de sus dos  pancartas decía “ El cuerpo no se toca ni desnudo ni con ropa” y en la otra " Machete al machote "  No podía entender cómo aquellas 3 adolescentes semi desnudas  pasaban desapercibidas a los ojos de morbosos admiradores que los clavaban intencionadamente sobre un hábito que me tapaba hasta los pies. 

La creencia de muchas mujeres  que yo era la  "monja  violada en silencio”, como decía mi pancarta, me sumergió a ratos en un manantial de abrazos  fraternales  de infinidad de mujeres que halagaban mi valentía y  me animaban a seguir denunciando las violaciones que sufrían  otras monjas. 

Más tarde, un guiri alto y  fortachón  bajo  un sombrero  stepson negro, se dirigió hacia mí bastante arrogante y un poco borracho; le acompañaba una rubia natural, alta como de 1,80 por lo menos. El hombre me preguntó: ?  llevas   el pelo corto o largo? y a continuación me pidió con una señal,  que deslizara la cinta blanca que sujetaba el  velo. Al confirmar que el pelo  apenas cubría  mi cuello, me dijo a gritos: ¡¡ “Si la Iglesia achicharró  en la hoguera  a   Juana de Arco, por llevar el pelo corto y parecer un marimacho, porqué tú lo llevas  corto”!!  dijo señalandome con el dedo en un españistan  entendible. Los dos me dieron un abrazo interminable  que me partió  en dos al confesarles   que era una monja disfrazada, y como prueba me levanté el hábito y les  mostré  los tejanos azules que vestía. Seguidamente el guiri empezó  a magullar improperios contra  la Iglesia Católica  acusándola de haber robado a EE.UU inmensos  tesoros en todas las guerras habidas y por haber. Mirando a los ojos, a quien minutos antes le parecí  un espectro  perverso, el hombre  sentenció mirando al cielo un final apocalíptico  que destruiría los cimientos de la Iglesia Católica para siempre.

Y para no alargar más este carrusel caótico  que viví en la marcha feminista,  solo os diré  que  circulan  por esos mundos de dios  más de 500 fotos que me hicieron personas  con diferente mirada hacia una monja ficticia para unos,  real para otros,  y una sierva de Dios "violada en silencio" para muchas feministas, según decía mi pancarta.  Añadiré, que fue   un infierno acabar el habito y sus complementos en una sola noche, apenas se coser, aunque lo intenté, lo juro por Dios. 







La marcha revolucionaria feminista, un movimiento inclusivo ( de todas las mujeres) y social, desde mi punto de vista, exigieron  ayer una sociedad igualitaria, justa y respetuosa para la mujer,  lejos del modelo patriarcal-capitalista que prevalece hoy, pero olvidó incomprensiblemente reivindicar los derechos de miles de mujeres y niñas esclavizadas en todo el mundo, oprimidas, sin derechos y discriminadas por ser mujeres:

2.000.000  niñas explotadas sexualmente en el mundo por dinero. 
140 millones de  niñas en todo el mundo que sufren salvajes ablaciones ( 17.000 niñas en España corren el riesgo de sufrirla) 

500.000 mujeres entraron forzadas a Europa para ejercer la prostitución en régimen de esclavitud.

1 niña  menor de 12 años es obligada cada 3 segundos al matrimonio forzado con hombres hasta  60 años en Niger, Mali y Burkina Faso.

Centenares  de menores de ambos sexos son  reclutados  para  soldado hasta los 15 años en 18 países.

132 millones  niños y niñas  trabajan en agricultura en el mundo.

200.000  niñas y niños  trabajan en minas muy profundas sin ver el sol para extraer el mineral del coltán en el Congo.

Centenares de niñas son cedidas por sus padres  para trabajos forzados por endeudamiento familiar.

Datos de OIT ( Organización Internacional del Trabajo)

300.000 mujeres indígenas  fueron esterilizadas en Perú  sin su consentimiento bajo el mandato del ex presidente  Fugimori para eliminar la pobreza en el país, porque resultaba  más barato esterilizar que invertir en anticonceptivos.

Niñas alemanas e italianas, desde los  6 años sufrieron   terribles violaciones en la segunda guerra mundial,  muchas murieron  por contagio de  enfermedades venéreas de los soldados, pero ninguna de las que aún quedan vivas ha sido  recompensada hasta la fecha, a pesar de su lucha.  Se desconoce si la Justicia  exigirá responsabilidades  a  Alam Parker por no informar a la Directiva de la ONG Save The Children al  detectar  31 casos de abusos a niñas menores,  meses antes de convertirse en Presidente.

Tambien se desconoce si serán  condenados los responsables y altos Directivos por prácticas abusivas  en  la ONG Oxfam Intermón detectadas  en misiones humanitarias en febrero 2018 con 87 casos probados  de  niñas abusadas en  orgías en Haití y Chad

Se desconoce que pasará con los  24 casos de abusos sexuales  en Médicos sin fronteras detectados  en 2018  ...
Se desconoce ......se desconoce .....se desconoce ......

¡ Qué buenos son los políticos organizando y éste espectáculo popular que dio la vuelta al mundo para hacerse la foto  y conseguir los votos que necesitaban para las próximas elecciones ¡

Luisa Vicente 


NOTA IMPORTANTE: No es un relato de ciencia ficción, fue la historía real que viví en la jornada feminista 8-M 2019






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