NOS HEMOS OLVIDADO DE LOS ANCIANOS MUERTOS POR HOMICIDIO IMPRUDENTE

                                                                  NI OLVIDO NI PERDONO


Duro informe de Médicos Sin Fronteras sobre las residencias: “Golpeaban las puertas y suplicaban por salir”

Ha pasado menos de un año, y a excepción de los familiares, la mayoría parece haberse olvidado que casi 30.000  ancianos murieran de manera escalofriante en en sus residencias del coronavirus. Un  episodio inhumano que empezó a suceder  a partir del 15 de  marzo 2020, fecha en que  se inicio el estado de alarma y  todos quedáramos recluidos en nuestras casas.

El 14 de febrero 2020 hubo elecciones  en Catalunya, y el 53,5% de la población catalana  votó.  Ese voto fue a parar a uno de los 9 partidos que forman el arco político en Catalunya, menos el que votó nulo o en blanco,

  • Cs
  • ERC 
  • Junts JXC
  • PSC
  • ECP
  • CUP
  • PP
  • VOX
  • PDeCAT

El voto de cada ciudadano, menos el que votara nulo o en blanco, fue a uno de los 9 partidos que forman el arco político en Catalunya. Estos partidos aceptaron implícitamente que las autoridades competentes en Sanidad, redactaran el protocolo remitido a  los hospitales,  residencias  y geriátricos, advirtiéndoles  que los residentes de estos centros no debían  ser  trasladados a los hospitales para tratarlos de sus enfermedades, ni de contagios por coronavirus. 

A partir de esa orden, todos los ancianos de Catalunya y de toda España tenían que recluirse en sus residencias, que  son centros sociales, no sanitarios, que no  estaban preparados para la epidemia de covid-19.  Sin ninguna duda,  fueron condenados a muerte por homicidio imprudente.

Un hombre espera en el exterior de su habitación, en la residencia Nuestra Señora de las Mercedes, en El Royo (Soria), mientras los bomberos trabajan en su desinfección. OLMO CALVO / MSF

Casi un año llevaban las Autoridades competentes sin darnos la cifra exacta de los fallecidos que hubieron  en las residencias. Hace apenas unas semanas, y después de casi un año de iniciarse la pandemia, la cifra que han desvelado es de 29.379 personas. fallecidas en residencias a causa del coronavirus, según los datos disponibles hasta el 28 de febrero y recopilados por los ministerios de Derechos Sociales, Sanidad y Ciencia e Innovación, que aún dicen son provisionales. Son 29 fallecidos menos que en el balance anterior, que se explican por los ajustes que se están produciendo en el recuento

Ninguna autoridad competente dio a conocer esta cidra, es más, mintieron con toda la desfachatez al dar cifras que nada tenían que ver con la realidad.

Sigue a fecha de hoy, la misma descoordinación institucional, la falta de liderazgo de las Administraciones, el pésimo modelo de gestión  de las residencias y la descoordinación entre las empresas que las gestionan y las autoridades. 

Los mayores siguen  por tanto olvidados, sin que tampoco la Fiscalía haya reconocido culpa ni responsabilidad de nadie hasta ahora. Manuel Cancio, catedrático de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Madrid, cree que no debería haber tanto archivo de casos, “se debe abrir instrucción e investigar”. “Pleitos habrá seguro, condenas ya veremos”, opina, como la mayoría de los juristas y abogados consultados, porque el homicidio imprudente es difícil de probar. “Aquellos que toman decisiones de gestión erróneas pueden llegar a responder, igual que quien firmó protocolos para no enviar ancianos al hospital”, asegura. El problema es determinar una relación causa efecto y que un fallecido podría haber sobrevivido si no fuera por la imprudencia atribuida.

Transcribo literalmente algunos testimonios de los trabajadores que cuidaban de los ancianos en las residencias y que constan en el documento de MSF, donde reflejan la angustia vivida en los centros más golpeados por la pandemia durante los primeros meses de pandemia en 486 centros, fundamentalmente de seis comunidades autónomas, y con intervenciones de la propia ONG hasta en 10 residencias:

“No le inyecté la sedación y acabó recuperándose”

Natalia dirige una residencia privada y pequeña. Según recoge el informe, se echa a llorar mientras cuenta su experiencia: “Un día llegó el equipo de cuidados paliativos que enviaban desde sanidad y le pusieron la primera inyección de sedación a una de las residentes que estaba muy grave y no habíamos podido referir al hospital. Antes de irse, dejaron otras dos inyecciones cargadas para que se las pusiera yo en función de unos plazos que me indicaron. Yo miraba las inyecciones y sabía que yo no podría hacer eso, por muy sencillo que dijeran que era. No era por la inyección en sí, sino por lo que significaba. A mí nadie me ha preparado para una situación como esa y mucho menos para que sea yo quien lo haga. Nunca le puse las inyecciones y el caso es que Ana se acabó recuperando y todavía la tenemos aquí con nosotros. Es muy mayor y está muy débil, pero ahí sigue. Hemos tenido otros casos que fueron sedados por el equipo de cuidados paliativos para evitarles el sufrimiento; quizás fueron muchos, ahora ya no lo sabremos. Pero esto de que nos dejaran a nosotros la responsabilidad de hacerlo es algo que nunca hubiera podido superar”

“Golpeaban las puertas y suplicaban por salir”

Andrés, un jefe de bomberos que dirigió labores de desinfección con MSF, relataba el alivio en los centros cuando les explicaba que las labores de limpieza en paredes, suelos o camas la realizaban ellos: “Pero persistía el miedo a mover a las personas, con todas sus pertenencias, de un lugar a otro, para crear zonas limpias [sin positivos] y sucias [con personas con coronavirus]. Preferían muchas veces que los mayores, mientras no hubiese resultados fiables de las pruebas, quedasen encerrados en sus habitaciones, en lugar de reagruparlos en zonas, por miedo a perder el control y que todo el edificio se viese así contaminado. El resultado era espantoso: una sucesión de puertas cerradas, en ocasiones con llave, y personas golpeando y suplicando por salir. Un horror”.

“Las ambulancias no venía y fallecían”



Luisa, trabajadora social de una residencia a la que MSF visitó en cuatro ocasiones: “Llamabas al hospital de referencia y te decían: ‘Lo siento, hoy solo podemos admitir a una persona de residencias, elijan ustedes’. Aun así, la ambulancia no venía a recogerla y fallecían en las pocas horas o días”.

“Llevo dos días empalmando turno, ya no puedo más”

Magdalena es enfermera y es la responsable de una pequeña residencia rural: “Llevo dos días empalmando turno, porque no hay nadie más que pueda atender a los residentes que no me dejan enviar al hospital, y ya no puedo más. Ayer se murió uno y esta noche se morirá otro si no me quedo, pero tengo que descansar para poder seguir gestionando todo esto: la mitad de la plantilla está de baja, los familiares llaman sin descanso y hay un montón de protocolos por implementar. Aquí es muy difícil contratar personal sanitario, nadie quiere venir a trabajar a un sitio tan apartado. Conseguí que me echara una mano otra amiga enfermera, pero el hospital ha reclamado a todos los que estaban en las bolsas de trabajo y me he vuelto a quedar sola. El alcalde está buscando, pero ya te digo que solo encontrará gente y voluntarios para temas de limpieza, nada para los cuidados sanitarios. Yo he llamado a toda la provincia. En el hospital han montado un equipo covid para las residencias, pero son tres personas y por aquí no han pasado. Tampoco creo que vayan a hacer gran cosa; imagino que, como en esta residencia, se van a encontrar muchos casos y no van a prescribir derivaciones, pero al menos me podrían guiar con los tratamientos y procedimientos. Me quedaré esta noche, cómo no, y las que hagan falta. Al fin y al cabo, soy enfermera, esto es vocacional, y más aún cuando trabajas con gente mayor. Pero aquí sola no puedo hacer mucho. Aunque me quede, se seguirán muriendo”.


Algunas personas del Gobierno producen mucho sufrimiento a otras que son muy vulnerables.  Enfrentan la vida de estas personas de varias maneras:
  • Arrinconándolas. 
  • Olvidándola en agujeros que no se  inspeccionan nunca, porque estas personas no interesan a  nadie.
  •  Y Exterminándolas de una manera u otra.
¿ Porque algunas personas son "invisibles" y otras no ?

Luisa Vicente








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