EL SONAR, EL MACROFESTIVAL QUE NO SUENA BIEN


Barcelona se ha convertido en un referente en festivales de música. El último ha sido el Sonar, una macrofiesta de música electrónica que ha durado 4 días  y  ha  reunido a 105.000 asistentes. 

El evento discurre entre efectos especiales, Inteligencia Artificial  aplicada a la música,  lásers de colores,  y altavoces con  un nivel de decibelios superior a lo que sería recomendable. 

Aunque estos festivales parecen inofensivos, e incluso recomendables por la diversión que se experimenta, el precio que se paga va mucho más allá de lo que te cuesta la entrada, y los gastos de hotel, comida etc si vienes de fuera. 
En estas macrofiestas las bandas de carteristas organizados en grupos hacen su agosto robando móviles, dinero  y todo lo que pillan. 

Otro riesgo añadido es el consumo de sustancias. Los que quieren aguantar de un tirón los cuatro  días de juerga sin dormir, no les queda otra que recurrir  al  alcohol, como mal menor, o  las  drogas, cannabis, MDMA ,  Éxtasis, Cocaína, Speed etc. A esto se le suma que en la mayoría de ocasiones desconocen exactamente qué sustancias están tomando, sobre todo si las compran a los vendedores que las ofrecen en el mismo recinto.  Muchos  se proponen  no tomar nada, pero es difícil sustraerse si la mayoría de los que te rodean van  colocados. 

El consumo de sustancias en estos festivales es más habitual  de lo que creemos, se estima que entre un 40 y un 55%  % de los asistentes consumen algún tipo de sustancia. 

El Sonar y festivales  parecidos, deben ser  lo más parecido  a un cajero autómatico, negocios suculentos para la Administración catalana. Lo que no me parece muy loable, es que mientras se promocionan este tipo de eventos, se cierren  bibliotecas porque son demasiado caras. 

Barcelona debería plantearse atraer y fomentar otro tipo de turismo más sostenible y familiar que le diera a la ciudad un sello de calidad y de seguridad, algo de lo que adolece en estos momentos a tenor de las cifras de criminalidad que se registran, teniendo en cuenta que sólo se conocen el  20% de  casos que se producen. 



Habría sido difícil  imaginar, hace 10 años, que estaríamos  sumergidos  en una ola de delincuencia y criminalidad con homicidios dolosos y asesinatos en grado de tentativa, de agresiones sexuales con penetración, de violaciones múltiples de desconocidos,  de robos con fuerza en domicilios, hoteles y establecimientos, de carteristas, de prostitución,  y  de narcopisos. .

Es hora que la Generalitat y el Ayuntament se planteen un cambio en el modelo turístico y establezca  un un plan urgente para rebajar los indices de incivismo y delincuencia en la ciudad. Dejar morir  la Barcelona Design que fue hace años, es sacrificar su identidad .para favorecer a las bandas organizadas y a la mafias.

Luisa Vicente 

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