UN ENFERMO TERMINAL NO ES UN DESPOJO HUMANO


                                   PROHIBEN  COGER LA MANO A UN  ENFERMO TERMINAL

Unidad de UCI en un hospital de Elche 


Con la excusa de la pandemia, el Sistema  Nacional de salud está creando las situaciones más crueles y  abominable que un ser humano  puede soportar. 


Una de estas situaciones, la refiere una persona  mediante una carta publicada por el Periódico de Catalunya, en la que dice,  que el personal sanitario  le negó  a poder coger  la mano y dar un abrazo a un familiar que estaba en cuidados paliativos. Esto nos da la dimensión de la poca humanidad que a veces se están dando en los hospitales. 


Enlace de la carta: 


La noticia la refiere  Beatriz Rodriguez en su carta publicada en el Periódico el 26 abril 2021

 

"Ayer me enteré que un amigo cercano había ido al hospital porque no se encontraba bien, le diagnosticaron un cáncer terminal y lo ingresaron en paliativos. Me entristeció mucho conocer su destino, pero lo que me rompió el corazón fue conocer en qué situación pasará sus últimos días. El protocolo determina que solo puede recibir visitas de diez minutos y no pueden tener contacto alguno. ¿Por qué? ¿De qué le quiere proteger el protocolo? ¿De empeorar? Su madre, tras recibir la noticia, pudo entrar a verlo. Le preguntó a la enfermera si podía, al menos, cogerle de la mano, a lo que le respondió que estaba prohibido. Más tarde salió su hermano menor de la habitación pidiendo perdón a su madre porque no había podido contenerse y le había abrazado. (¿Pedir perdón por abrazar a tu hermano? ¿Pedir permiso para cogerle la mano a tu hijo en su lecho de muerte.

 

Todos merecemos morir rodeados del calor de los nuestros. Que el único contacto que tenga en sus últimos días sea el gotero que le inyecta morfina me parece un castigo que no merece nadie. Una sanidad de calidad no solo salva vidas, sino que dignifica la vida y la muerte de sus pacientes. Y esto no es culpa de la cruel pandemia, sino de la frialdad del sistema"

 

Morir no duele, aunque el paciente esté en estado terminal y su agonía  sea larga,  siempre que reciba los  cuidados tanto paliativos como  emocionales  que requiere en esta situación.   Lo que sí machaca emocionalmente,   es que al enfermo y a la familia la priven  de coger su  mano, y abrazarlo.

 

No soy médico, ni he tenido nunca vocación de serlo, pero mi opinión es tan válida como la de un especialista en cuidados paliativos si tuviera a una madre o a un padre ingresado en la UCI en estado terminal.  Creo que se trata de ofrecer al enfermo, aparte del soporte farmacológico, lo que a nivel emocional también pueda ser más beneficioso para él.  

 

Opino que la familia es un elemento terapéutico esencial para aliviar el sufrimiento de los pacientes que pasan por la etapa de tránsito entre la vida y la muerte.  La Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL), debería permitir  que los profesionales no se opusieran a  que las familias acompañaran al paciente  el tiempo que hiciera falta,  si esto le proporciona  un  mayor bienestar emocional a ambos. Entiendo que la comunicación del médico,  debería  ser  fluida y colaborativa con la familia,  nunca prohibitiva,  y menos coercitiva. Imagino que esta colaboración no debe ser fácil,  por eso requiere de profesionales sanitarios que tengan competencias emocionales para comprender y entender este acercamiento físico que necesitan paciente y familia, y  hacerla viable en la práctica diaria desde la comprensión y el respeto.

 

En momentos  así, la escucha a las peticiones  de los familiares debería ser activa y empática, solo de esta  manera se puede  crear un clima de estabilidad emocional y contribuir  a aliviar el sufrimiento de ambos. Ante todo debería considerarse como un auténtico derecho, no como un privilegio, porque  un enfermo terminal no es un despojo humano, es una persona aunque le quede unas semanas o unos días de vida,  y como tal  debería prestársele la misma atención emocional, y por supuesto farmacológica, que a cualquier paciente. 


Luisa Vicente





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