EL AISLAMIENTO SOCIAL AMENAZA LA SUPERVIVENCIA. La memoria de la piel.

Cuando no puedas hablar por la emoción, abraza

LO QUE  NOS HAN ROBADO  EN ESTA PANDEMIA 

Nos prohibieron ver, acercarnos  y abrazar a nuestros seres queridos durante el confinamiento. Hubo muchos momentos en que los necesitábamos como el aire que respiramos. Teníamos miedo, sentíamos mucha incertidumbre  y estábamos más solos  y desconcertados que nunca. Llevamos  11 meses con las caricias y los abrazos racionados, y parece que así seguiremos. 

Todavía no  hemos podido compensar los abrazos que perdimos,  y esta situación de encuentros intermitentes amenaza nuestro equilibrio emocional, según los expertos.

La piel tiene un lenguaje. Esto que a primera vista parece una frase poética, no lo es; la piel tiene memoria y esto lo explica. Lo que leerás a continuación es un poco árido, pero relevante para entender lo que he definido como la memoria de la piel.

La piel es un órgano que  recibe órdenes de la mente,  y  al llegar a la corteza cerebral se hacen conscientes,  y se interpretan dependiendo  del lugar del cuerpo,  y de donde provengan.

Mientras la vista depende de los ojos, el oído de los órganos auditivos, el olfato de la nariz y el gusto de la lengua, el tacto se extiende por toda nuestra piel, el órgano mas grande del ser humano. 
  • Tiene una superficie aproximada de 2 metros cuadrados en  persona adulta.
  • Un peso de 5 kilos aproximadamente.
  • Un espesor  de 0.2 milímetros. 
El  sentido del tacto es el menos  considerado en relación con los demás sentidos catalogados como importantes, a pesar de ser el primero en manifestarse durante la  gestación.
                                                  
                                                    Estímulos y sensaciones  de la piel 

                                                                      Piel humana vista al microscopio

La piel está en permanente relación con todos nuestros  órganos. A través de ella nuestro cuerpo revela emociones, disfunciones  y malestares que nos afectan; traspiramos cuando estamos nerviosos, enrojecemos si algo nos avergüenza y se nos pone “piel de gallina” ante ciertos estímulos.

Se trata de un órgano vivo con capacidad de regenerarse. Es impermeable, resistente y flexible, y  respira.  Se mantiene activo las 24 horas del día realizando todo tipo de acciones fundamentales para nuestro organismo.

La piel es un órgano vital para el cuerpo humano,  y permite la percepción de finas e innumerables sensaciones  y estímulos por más sutiles y delicados que sean. Los más importantes son el contacto, la presión, la temperatura y el dolor.

La percepción de estos estímulos externos se realiza a través de las células receptoras específicas que responden a las señales externas que recibe las diferentes partes de la piel. 


 Se estima que en la piel humana existen alrededor de: 

  • Cuatro millones de receptores para la sensación de dolor.
  • 500 mil receptores para la presión. 
  • 150 mil receptores para la sensación del frío.
  • 16 mil receptores para la sensación del calor. 
  • Cada centímetro cuadrado de superficie cutánea contiene unos 500 receptores sensoriales que  intervienen para las sensaciones táctiles, térmicas o dolorosas.
  • En cada yema de los  dedos existe alrededor de 100 receptores del tacto.
La mayoría de las sensaciones son percibidas por medio de los corpúsculos, que son receptores encerrados en cápsulas de tejido conjuntivo y distribuidos entre las distintas capas de la piel.

QUÉ SON LOS CORPÚSCULOS DE MEISSNER
La mayoría de las sensaciones son percibidas por los corpúsculos, receptores encerrados en las cápsulas de tejido conjuntivo y distribuidos entre las distintas capas de la piel. Los corpúsculos de Meissner están especializadas en el tacto fino, nos permite captar la forma y el tamaño de los objetos, y distinguir entre lo suave y lo áspero. Se ubican en la zona superficial de la piel, especialmente en la lengua, que es la zona más sensible del cuerpo humano, y también en los labios, las palmas de las manos, las yemas de los dedos y en las plantas de los pies.


Estas sensaciones táctiles se agudizan cuando una persona se encuentra a oscuras y, con mayor razón, en las personas no videntes, llamado sentido estereognóstico, que es la capacidad de apreciar los menores relieves: alfabeto Braille, monedas, etc.


¿ QUÉ SON LOS CORPÚSCULOS DE RUFFINI ?

Los corpúsculos de Ruffini perciben los cambios relacionados con el alza de temperatura. Es decir, si la temperatura de un cuerpo es mayor que la nuestra  se origina una sensación de calor. Se encuentran en la zona más profunda de la dermis y en la hipodermis, principalmente en las manos y en los pies. 


¿ QUE SON LOS CORPÚSCULOS DE KRAUSE ?

Los corpúsculos de Krause, ubicados en la parte profunda de la hipodermis, registran la sensación de frío, que se produce cuando tocamos un cuerpo o entramos a un espacio que está a una temperatura más baja que nuestro cuerpo.


¿ QUÉ SON LOS CORPÚSCULOS DE PACINI ?

Los corpúsculos de Pacini son los receptores encargados de percibir el grado de presión que sentimos. Nos permiten darnos cuenta del peso y la consistencia y apreciar si son duros o blandos. Están ubicados en la zona profunda de la piel, sobre todo en los dedos de las manos y de los pies, pero son poco abundantes.


¿ QUÉ SON LOS RECEPTORES ÁLGIDOS ?

El dolor es percibido a través de sus propios receptores, llamados álgidos, que son terminaciones libres intradérmicas, distribuidas por todo el cuerpo en el tejido celular subcutáneo y en la parte más profunda de la epidermis. 

El dolor se produce cuando la temperatura está bajo los 0° C o por sobre los 70° C , cuando hay una presión excesiva o una herida en la piel. Así, cuando las células de la piel son dañadas y, por lo tanto estimuladas, envían un mensaje al cerebro, el cual comienza a segregar endorfinas que actúan como verdaderos analgésicos, bloqueando el dolor.

Así mismo, la punta de los dedos y la mano humana permite realizar unos 300 millones de posiciones potencialmente útiles con solamente sus cinco dedos.

Toda esta información de  las  sensaciones  y estímulos del tacto  que recibe el cuerpo, son transmitidas por estos receptores (corpúsculos) a la corteza cerebral, por las vías nerviosas hasta la médula espinal específicamente, a la zona ubicada detrás de la Cisura de Rolando, y finalmente llegan a la corteza cerebral, donde se hacen conscientes y se interpretan  dependiendo  del lugar del cuerpo de donde proviene.


Por todo esto, el tacto es el único de los 5 sentidos sin el cual podríamos morir


Podemos tomar conciencia de ello, si nos paramos a pensar en la incontable cantidad de cosas que tocamos a lo largo de un día, aunque pocos de nosotros recordaremos haber tenido contacto con un objeto determinado, como lo haría por ejemplo una persona ciega.


No es de extrañar que cuando nos duele cabeza por ejemplo, dirijamos nuestras manos hacia las sienes, acariciarlas suavemente nos alivia el dolor. Cuando nos caemos y nos hacemos daño en una rodilla, también llevamos nuestras manos a esa parte dolorida. Así ocurre con todo, al hacerlo sentimos que aislamos nuestro dolor por unos instantes. Ya en el vientre materno desarrollamos un conjunto de nervios corpusculares, que nos permite recibir los impulsos de energía del  amor que nos transmite  nuestra madre a través de sus caricias en su barriga. 


Desde el instante en que nacemos, las caricias y el tacto con amor, son las responsables de la secreción de endorfinas, sustancia que segrega el cerebro  para controlar el dolor, y generar  bienestar.  Por eso cuando un bebé llora o se cae, la caricia de su mamó o papá le proporciona un gran consuelo. Todos podemos recordar innumerables situaciones en las que una caricia nos produjo un gran consuelo 


.¿ Hay algo más sanador después de una buena llorera que un abrazo sincero ?


ENTREVISTA
Dr. Robin Dumbar, 1947. Es antropólogo, psicólogo y biólogo evolucionista. 

El Dr, Dumbar estudió la necesidad social, afectiva y emocional entre miembros de una misma especie. Es especialista en neurobiología del distanciamiento social

"Abrazarse  activa los receptores de los nervios táctiles de la piel, que envían una señal a varios centros cerebrales para que produzcan endorfinas. Concretamente, estos opioides naturales inundan el tálamo, el estriado, la corteza cingulada y la corteza frontal, provocando sensaciones sumamente placenteras en nuestro órgano pensante. Pero lo interesante de las endorfinas es que, además de producir un agradable 'subidón' anímico, estimulan al sistema inmunitario para que produzca células T-asesinas, una de cuyas misiones es destruir virus invasores”, aclara.

El aislamiento social podría suponer la máxima amenaza para la supervivencia y la longevidad”, recalca Dunbar. Se estima que aumenta en torno a un 30 % el riesgo de muerte prematura, sobre todo debido a enfermedades cardiovasculares. La OMS declaró el año  oficialmente que la soledad debe ser considerada un grave problema de salud pública.

Dr. Robin Dunbar, antropólogo. 

Otros expertos deducen a partir de aquí, que cuando nos aislamos y racionamos los abrazos y las caricias, la actividad del sistema inmunitario desciende y nos defendemos peor de las agresiones externas. Existen evidencias científicas que sentirse solo debilita visiblemente la respuesta inmunitaria y retrasa la cicatrización de las heridas. Es más, si estamos socialmente aislados se dispara la cantidad de proteína C-reactiva que corre por nuestras venas, el marcador más claro de inflamación de nuestro cuerpo.

Cristina Marquez Vega, investigadora del Instituto de Neurociencia de Alicante. 

"Tiene lógica que el aislamiento nos afecte tanto, somos animales sociales. Tan arraigado está en nosotros ese rasgo que, si nos privan del contacto humano, nos estresamos. Estudios en animales de laboratorio indican que el aislamiento social por periodos prolongados, especialmente en edades tempranas, afecta al desarrollo de procesos de plasticidad neuronal y a la capacidad de respuesta ante una situación de estrés", apunta.

                                           ABRAZOS GRATIS ( Free Hugs) 

Año 2004. Juan Mann, después de romper con su novia, vuelve a Australia, su país natal. Juan se siente inmensamente solo. Sus padres se han separado, su abuela está a punto de fallecer y sus amigos están lejos. Su vida parece venirse abajo. Desolado, decide ir a una fiesta donde una desconocida le regala un abrazo. Siente tal subidón que decide salir a las calles y repartir abrazos a la gente que pasa por su lado en Sídney. No es el único día que lo hace, sale semana tras semana a las calles con un cartel que pone en letras bien grandes: Free Hugs (abrazos gratis).

La historia de Mann no se quedó en una simpática anécdota aislada. En pocos meses dio origen a un movimiento mundial dedicado a repartir abrazos anónimos y espontáneos por doquier. 

Si los abrazos de extraños nos pueden hacer sentir bien, ¿ te imaginas las suerte que tenemos de ser abrazados por las personas que nos quieren y abrazar a las que queremos ?

Abraza hoy a tus seres queridos si puedes hacerlo,  no esperes a mañana.

Luisa Vicente





















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