YO NO SALÍ AL BALCÓN A APLAUDIR A LOS SANITARIOS

 YO NO SALÍ AL BALCON A APLAUDIR A LOS SANITARIOS

De repente, el día  14 de marzo 2020, todos los ancianos de España se volvieron invisibles. Nadie los escuchó, nadie los atendió, los borraron. Eran un estorbo, menos que un estorbo, no existían para la Sanidad, el gobierno,  los Ayuntamientos, quedaron en el más absoluto  desamparo.

Murieron sin cuidados, llenos de miedo en el cuerpo, abandonados en sus residencias y geriátricos, la  mayoría encerrados durante días en sus habitaciones, cansados de aporrear las puertas de sus dormitorios pidiendo ayuda y misericordia. 

29.782  ancianos murieron porque carecían de utilidad. Lo más indignante  es que la fórmula del "Coste-Beneficio", se denomina en Economía  "Ética del utilitarismo" y la aplica  también  la medicina.

Parece que el gobierno y las Consejerías de Salud consideraron que proteger sus vidas era concederles un honor demasiado caro que no merecían, pero los Ayuntamientos se permiten cederlos a Fondos de Inversión que invierten en Residencias  mal gestionadas para lucrarse de ellos.

Podemos mirar para otro lado, olvidar este capitulo  como si nunca hubiera pasado, pero 29.782 ancianos miran a una sociedad enferma, cuyos profesionales de la sanidad no se rebelaron en ningún momento  contra el Protocolo que impedía trasladarlos al hospital, sino que obedecieron  a rajatabla los protocolos oficiales de las Consejerías de Salud. 

Según informa Infolibre sobre los Protocolos de Madrid: "La naturaleza jurídica del documento es la de una “orden de servicio” o “instrucción”, que deben cumplir todas aquellas personas que dependen jerárquicamente del órgano que las dicta.  Carlos Mur, el director de Coordinación Sociosanitaria que firmó el Protocolo, declaró falsamente en la Asamblea de Madrid que contenía meras “recomendaciones” para los médicos de los hospitales que debían aplicarlo.  La ley contempla sanciones “disciplinarias” por desobedecer una orden de servicio, aunque no consta que en Madrid nadie se rebelara en contra del Protocolo que impidió trasladar al hospital a miles de mayores que vivían en residencias"
CIUDADANOS AMENAZADOS


  ESPAÑA EL PAÍS CON MAYOR NÚMERO DE FALLECIDOS  EN RESIDENCIAS

       Durante la primera ola del Covid 2020, el porcentaje de fallecidos por países fueron: 
  • Alemania el 0,4 por ciento.
  • Francia el 2,4 por ciento.
  • Suecia el 3,1  por ciento.
  • Reino Unido, el 5,3  por ciento.
  • España, el 6,1 por ciento. 
  • Hemos sido el país líder mundial  en discriminar a las personas por la edad y conducirlas a la muerte por ello.

Un ejemplo: Carmena recibió muchas  veces calificativos de mofa y desprecio por su edad, cuando en otros países como EEUU y Alemania la edad no ha sido un problema para ser Presidente. Biden, Trump, etc.

En una sociedad edadista que discrimina a las personas por la edad, los ancianos estarán  siempre amenazados  tanto por la sociedad civil, como por las Administraciones al  considerarlos objetos sin valor ni utilidad. Las Consejerías de Salud, incluso podrán decidir en un momento dado, como ocurrió en la pandemia,  qué ancianos  deben vivir, y quienes deben morir.

Aún en el caso que "los beneficios sociales" de deshacerse de ellos para favorecer a otros más jóvenes, pudieran superar los costes de dejarlos vivos, la medicina de guerra va más allá de esto. Dejar morir a los más indefensos es un genocidio que echa por tierra la moral, y la forma que los seres humanos deberían tratarse entre sí. 

En Barcelona y Madrid, existían hospitales vacíos y muchos estaban equipados, se hicieron en la época de Esperanza  Aguirre cuando gobernaba Mariano Rajoy. No se entiende porqué no se utilizaron para atender a estas personas. Otra opción era su  traslado  a hoteles para que estuvieran separados los contagiados de los no contagiados, incluso las habitaciones aquí son mejores, más amplias y mejor ventiladas que en sus residencias, pero tampoco se hizo. 

¿ Porqué los responsables de la Salud redactaron estos Protocolos y decidieron abandonarlos a sus suerte, en lugar de buscar soluciones para salvar  sus vidas ?

¿ Porqué los sanitarios no se opusieron a dichos Protocolos y los obedecieron a rajatabla ?  ¿Acaso tenían miedo de ser relegados a puestos inferiores,  tener  sanciones disciplinarias,  sufrir una reducción en sus sueldos, o  incluso ser despedidos ?

La mayoría de denuncias presentadas contra los responsables de las residencias y la Administración están acabando en la papelera.  Ahora los médicos y el personal sanitario  tienen la oportunidad de referir la verdad de lo que ocurrió en esas residencias,  para que Fiscalía  no las desestimen,  y  se resuelvan a favor de las familias que perdieron a sus familiares.

Parece que tener una carrera de medicina, o ser el Premio Nobel, no inmuniza para concebir ideas y planteamientos criminales y aborrecibles.

El video muestra la formación que se impartió a los sanitarios en la pandemia para que  aplicasen la "Medicina de guerra" y "la Ética del utilitarismo" para  escoger a quien salvar y a quien dejar morir.


Puede ser que las futuras generaciones nos pregunten  cómo permitimos que casi 30.000 ancianos murieran por negarles  asistencia sanitaria, igual que hoy nos preguntamos porqué nadie se rebeló en el holocausto nazi, y  nadie sabe respondernos,  a pesar de que  haya  una sentencia del 1 de octubre de 1946 contra la cúpula del III Reich. 

Teniendo en cuenta que los demógrafos alertan de que la generación baby boomers, los nacidos entre 1958 y 1977  serán ancianos  en  2 décadas, posiblemente  les espere lo mismo de presentarse otra pandemia. Si  "lo único seguro que tenemos los ciudadanos es el pago de los impuestos y la muerte" , exijamos al menos que tengamos el derecho a una muerte decente. Este debe ser un derecho tanto para un Premio Nobel en medicina, como para  un  barrendero, un científico,  un agricultor, un joven,  y por supuesto  para o un anciano.


Luisa Vicente





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